jueves, 18 de noviembre de 2010

El universo en distintas longitudes de onda (1º parte)


Esta entrada, sobre un tema que se desarrollará a través de tres entregas, inicia en Universo a la vista, por primera vez, una serie de artículos escritos en colaboración con la responsable del excelente blog Historias de Paula, en el cual Paula Servas comparte muchos de los objetivos de contenidos y de divulgación de la ciencia de este blog, además de coincidir, con quien escribe estas líneas, en intereses que abarcan el arte, la sociedad, el humor y otras manifestaciones de la cultura.

Paula y yo les damos la bienvenida.
Disfruten esta visita por los confines del universo


El universo en distintas longitudes de onda
(1º parte de un total de 3)


¿Alguna vez quisiste tener binoculares de rayos X o visión super poderosa? Cromoscopio te dejará explorar nuestra Galaxia (la Vía Láctea) y el Universo lejano en un intervalo de longitudes de onda desde los rayos X hasta las larguísimas ondas de radio.


Con este mensaje nos recibe el sitio web de Chromoscope, un software accesible, fácil de utilizar, que permite explorar -y comprender - el cielo en diferentes longitudes de onda.

Chromoscope fue creado por Stuart Lowe, Chris Noth, ambos de la Universidad de Cardiff, y Robert Simpson, de la Universidad de Oxford, para una exposición sobre los satélites Planck y Herschel auspiciada por la Agencia Espacial Europea -ESA - y se presentó al público en 2009, con motivo de la Exhibición de Verano de la Royal Society.


Chromoscope utiliza conjuntos de datos de dominio público de una serie de proyectos astronómicos: permite cambiar la zona del cielo bajo observación -para mover el mapa, basta tomar una zona con el cursor y arrastrarla alrededor de la pantalla, hacer doble clic o utilizar las teclas + y - del teclado para acercar o alejar la imagen- y en forma interactiva muestra las semejanzas y diferencias entre lo que es visible en cada longitud de onda.

No instala nigún software adicional, es independiente de la plataforma o sistema operativo que utilicemos y sólo necesita conectarse a Internet si hacemos uso de la función de búsqueda para encontrar objetos determinados y saltar en el cielo directamente hacia ellos; también disponemos de etiquetas que se pueden activar o desactivar colaborando en la tarea de guiarnos en esta navegación celeste, tan similar a la terrestre que podemos estar acostumbrados a realizar.

Podemos descargar el módulo básico en nuestras computadoras y luego elegir la longitud de onda que deseemos u optar por descargar el paquete completo que incluye todas las longitudes de onda y los niveles de zoom. Como ocupa poco más de 500 Mb, podemos llevarlo en una unidad USB. Y lo mejor de todo es que es un proyecto de código abierto, es decir, no hay partes ocultas o propietarias y los usuarios pueden modificarlo, adaptándolo a sus necesidades.

Actualmente incluye siete longitudes de onda del extenso espectro electromagnético. En orden decreciente de energía: rayos gamma (Fermi), rayos X (ROSAT), óptica o visible (DSS), H-alfa (ZAS), infrarrojo (IRAS), microondas (Planck) y radio (Haslam).

Rayos Gamma


Rayos Gamma


En órbita desde junio de 2008, el telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi es un observatorio espacial diseñado, entre otros objetivos, para estudiar el misterio de las fuentes de estallidos de rayos gamma del universo. Ya se dispone de un mapa detallado de las más brillantes, más de 1400.

Bautizado así en honor al gran físico italiano nacionalizado norteamericano Enrico Fermi (1901-1954), ha permitido a los astrónomos estudiar posibles signos de existencia de la materia oscura, erupciones solares, pulsares, rayos cósmicos, jets en agujeros negros que aceleran partículas a velocidades cecanas a la luz, toda una serie de eventos de alta energía, que representan para los físicos la posibilidad de estudiar -en lo que sería un acelerador natural- las partículas subatómicas a energías mucho mayores que las observadas en los aceleradores de partículas terrestres. Los rayos cósmicos, por ejemplo, que en realidad no es radiación, son protones acelerados miles de veces más que la capacidad del nuevo LHC (Gran colisionador de hadrones)

Los rayos gamma, la radiación más energética conocida, fueron descubiertos a fines del siglo diecinueve. En 1896 -tras estudiar la producción de rayos X por parte de las sales de uranio- Henri Becquerel (1852-1908) descubrió de modo accidental que el uranio emitía radiaciones propias y espontáneas, a las cuales luego les llamó radioactividad. Esa emisión se compone de la radiación gamma, electrones (partículas beta) y núcleos de helio (partículas alfa), que consisten en dos protones y dos neutrones.

El 13 de marzo de 2010, astrónomos usando el telescopio espacial Fermi, detectaron por primera vez emisiones de rayos gamma provenientes de una nova, V407 Cyg (una estrella en explosión), un hallazgo que sorprendió tanto a observadores como a teóricos. El descubrimiento contradice la idea de que las explosiones de novas no tienen suficiente poder para emitir rayos gamma, una radiación de tan alta energía.

Rayos X


Rayos X


Activo desde 1990 hasta 1999, el telescopio ROSAT -abreviatura de Röntgensatellit, en honor al físico alemán Wilhelm Roentgen (1845-1933)- fue un proyecto conjunto de Alemania, EEUU y Gran Bretaña. Fue llevado al espacio el 1 de junio de 1990 con un lanzador Delta II desde Cabo Cañaveral, y se mantuvo operativo hasta el 12 de febrero de 1999.

Durante ese período catalogó 125.000 fuentes de rayos-X, entre ellas el remanente, descubierto en 1960, de una supernova tipo IA, denominada SN 1572 o Nova Tycho, ubicada en la constelación de Cassiopeia, a 7500 años luz y que estalló en 1572 y no se ve en el espectro de luz visible.

La radiación de rayos X es absorbida por la atmósfera, así que los instrumentos para captarla deben estar a gran altitud, en el pasado se utilizaban globos y cohetes sonda.

Las emisiones de rayos X se cree que proceden de fuentes que contienen gas calentado a varios millones de grados. El descubrimiento de la primera fuente de rayos X procedente del espacio fue en 1962, en la constelación de Escorpio, en dirección al centro de la Vía Láctea.

Denominada Scorpio X-1, la emisión de rayos X de este objeto es 10.000 veces mayor que la que se capta en la emisión óptica. La energía total emitida por esta fuente es 100.000 veces mayor que la emitida por el Sol en todas las longitudes de onda. Son remanentes estelares -por ejemplo la ya citada SN 1572-, como estrellas de neutrones o agujeros negros. La fuente de la energía procede del gas calentado por la caída en el campo gravitacional de esos objetos.


Aún nos resta conocer detalles de otras cinco longitudes de onda, así que...


¡¡¡no se pierdan los próximos episodios...!!!


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