martes, 15 de junio de 2010

La atmósfera de Io

Io es una de las cuatro lunas de Júpiter que Galileo descubrió después de apuntar su nuevo telescopio hacia el cielo. Se sorprendió él y sus contemporáneos, al demostrar que los cuerpos celestes pueden orbitar en torno a objetos distintos de la tierra, incluso el mismísimo Kepler reaccionó con incredulidad al enterarse del descubrimiento. Io, en particular, continúa asombrando a los científicos. Su órbita, más cercana a la cima de las nubes de Júpiter que lo que está nuestra Luna de la tierra, está fuertemente sometido al poderoso campo gravitatorio de Júpiter y a sus cinturones de intensa radiación.

Io, el cuerpo más volcánico del sistema solar, se ve delante de la atmósfera de nubes de Júpiter en esta imagen de la nave espacial Galileo de la NASA, ahora en órbita alrededor del planeta gigante. Los astrónomos han mapeado la atmósfera de Io con el Submillimeter Array. Crédito: NASA.

Una consecuencia es que Io es el objeto con mayor actividad volcánica conocida en cualquier lugar, con flujos de lava, en erupción con plumas de material sulfuroso, y una atmósfera cambiante de gases nocivos. Las observaciones durante el sobrevuelo del Voyager en 1979 revelaron muchos de estos detalles, pero aún quedan muchos enigmas. Se estima, por ejemplo, que una tonelada de material debe ser expulsado a la atmósfera cada segundo a fin de reponer los gases que se escapan de su atmósfera, pero no se sabe si todo viene del gas volcánico o tal vez de la evaporación de la superficie de los hielos.

Los astrónomos del CfA Arielle Moullet y Mark Gurwell, junto con dos colegas, usaron el Submillimeter Array para visualizar la superficie de Io en las principales líneas de diagnóstico del dióxido de azufre y, por primera vez, en el monóxido de azufre y en el cloruro de sodio. Escribieron en el último número de la revista Icarus que estas tres especies de gases parecen estar concentrados en el lado anti-joviano de Io, aunque con diferentes distribuciones espaciales.

Los científicos concluyen que la sublimación del hielo es probablemente el origen del dióxido de azufre, mientras que el monóxido de azufre puede a su vez ser un producto de la interacción del dióxido de azufrecon con la radiación. El cloruro de sodio, por el contrario, muy probablemente proviene de los volcanes. El grupo también obtuvo información sobre la temperatura y la densidad para el gas. Los nuevos resultados ayudan a clasificar los modelos que compiten para explicar este extraño satélite, y destacar el papel perjudicial que los volcanes pueden desempeñar en el sistema solar, además de la tierra.



Fuente:
The Atmosphere of Io

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